Las empresas quieren encarar al Coronavirus, deben hacerlo con Responsabilidad Social.

Debido a la crisis sanitaria provocada por un virus ( Covid 19), del que se desconoce casi todo excepto su elevado nivel de contagio entre las personas, una vez terminado el confinamiento, por responsabilidad individual, para no ser contagiadas, y por responsabilidad social para no provocar el posible contagio a quienes nos rodean, hemos de tomar decisiones conscientes para así evitar el impacto negativo que la acción de acercamiento físico puede provocar a toda la sociedad.

Para este cometido cada persona en particular tiene que asumir su responsabilidad social, tanto desde su posición personal en su ámbito privado, como también desde su posición en su ámbito laboral o profesional. Todas las personas, igual que tenemos que ser individualmente responsables, también tenemos que ser socialmente responsables y ser capaces de exigir y también de valorar a aquellas empresas que gestionan su toma de decisiones con este mismo criterio.

 La forma de gestionar la toma de decisiones en las empresas (públicas y privadas) es crucial para recuperar una actividad mínimamente sostenible, porque las empresas son justamente el motor de la sociedad. En esta crisis se ha demostrado que si las empresas paran, la sociedad para. Pero también se ha demostrado que el motor de las empresas son las personas y que si las personas no pueden trabajar, las empresas se paran y por tanto, la sociedad para y desaparece una mínima sostenibilidad.

En estas circunstancias, de crisis sanitaria, siguiendo el método larse, las empresas dignas generadoras de confianza para la sociedad y que se puedan considerar como referentes en su toma de decisiones para una salida justa, eficaz y sostenible, serán aquellas cuyo signo de identidad sea la actuación encaminada al objetivo de conseguir  la prevención , protección y garantías en la atención sanitaria de las personas, como criterio prioritario para la toma de sus decisiones.

Esta es la única manera de dejar de ser una sociedad vulnerable para pasar a ser una sociedad fuerte y capaz de responder ante cualquier dificultad con la confianza de saber sobreponernos sin que ninguna persona se vea perjudicada y ninguna persona sin escrúpulos se beneficie del impacto sufrido por toda la sociedad en su conjunto.

Pero la responsabilidad social es algo que va más allá de las normas y leyes, se trata de tomar decisiones que tengan en cuenta el efecto o impacto que una decisión individual puede tener sobre otra u otras personas y así decidir si una determinada decisión provoca un impacto positivo o negativo sobre las personas y el entorno.

En estos momentos en los que todavía vivimos, algunas personas y en sentido despectivo, lo llaman buenismo.  Espero que seamos capaces de superar esta opinión y que la responsabilidad social se considere como lo que es, una forma de gestionar la toma de decisiones de forma ética, responsable y sostenible. 

Ya hay muchas empresas que están asumiendo esa enseñanza con sus decisiones tomadas con criterios de responsabilidad social. Hay que valorar la gestión ética y socialmente responsable de aquellas que lo están haciendo. Aquellas empresas que ponen por delante la salud de las personas, al mismo tiempo que continúan con su actividad empresarial y que además exigen y valoran la misma responsabilidad a todas aquellas empresas o instituciones que se relacionan con ellas, para que actúen con ética y para la sostenibilidad (económica, social y ambiental) . 

Cuando las personas responsables de la gestión de las empresas ponen los criterios de responsabilidad social como criterio principal para la toma de decisiones, estos criterios son comunicados a todos los grupos de interés que se relacionan con ellas y por tanto han de ser adoptados estos mismos criterios por todos ellos: proveedores, accionistas, trabajadores, colaboradores, clientes y entorno local.

De esta forma todos los grupos de interés con los que se relacionan las empresas son conscientes de esos criterios adoptados, son reconocibles como solidarios y que contribuyen a la sostenibilidad de la empresa y de ellos mismos, y en consecuencia proponen medidas para superar el impacto sufrido que impide que la actividad empresarial continúe. Así comenzaría la economía colaborativa en sustitución de la economía ultra-competitiva y deshumanizada.

Es muy importante por tanto, que las estructuras del Estado escuchen a los gestores socialmente responsables para que estas empresas e instituciones que son el verdadero motor de la sociedad tengan el marco legal necesario para que se vean respaldados en su toma de decisiones éticas, responsables y social y económicamente rentables; y no se vean perjudicados por aquellos que quieren gestionar con otros criterios a los que sí ampara la ley y no siempre la ética y la responsabilidad social.