Una historia real para explicar cómo se aplicaría la gestión de larse.

Una historia real para explicar cómo se aplicaría  la gestión de larse.

El otro día fui a la casa de campo de Madrid en metro. Esa estación de metro, se llama precisamente “Casa de Campo”, y coincide que es la que se ha de coger para ir al zoo de Madrid. Cuando estaba en el vestíbulo de la estación fui testigo de la siguiente escena.

Un matrimonio con sus dos hijos, que tendrían entre 7 y 9 años aproximadamente, pasaron por la máquina los billetes de metro para entrar , el padre con  el niño y la madre con la niña, cada uno con un billete de forma totalmente natural, como si así lo hicieran habitualmente sin ningún tipo de problema. En ese momento una vez que habían pasado el torno los cuatro, un vigilante o empleado de metro (desconozco cuál era exactamente su misión allí) les llamó la atención diciendo que los niños tenían que  pasar con su propio billete cada uno, y que él no se lo decía por nada pero que era por su bien por si acaso algún inspector de metro les paraba en el trayecto y les ponía una multa. Entonces la madre visiblemente sorprendida le preguntó que a partir de qué edad tenían obligación de pagar los niños, que ella siempre había pasado así con ellos pensando que los niños no tenían que pagar. El empleado le dijo que a partir de los 4 años. El matrimonio algo contrariado y la madre algo indignada pasaron nuevamente dos billetes, uno por cada niño más por el torno y entraron en el metro.

Entonces yo empecé a pensar en la situación y tengo que decir, que tal vez por deformación profesional o por solidaridad con la mujer, pensé en lo “injusto “ de la situación, a la vez de lo ineficaz y poco rentable de la medida.

¿Porqué los niños tienen que pagar el transporte público a partir de los 4 años? ¿Es que a partir de esa edad ya pueden ir solos? ¿Porqué se castiga a las familias y más en estos tiempos de escasez de recursos por parte de muchas de ellas?

Porque esto , desde mi punto de vista, es un castigo a las familias pero sobre todo a los niños cuyos padres tienen escasos recursos económicos y por tanto pueden dejar de salir con ellos cuando tengan que utilizar el metro.

Y, a su vez, también  es un castigo a la sociedad y a la economía del lugar, porque se trata de un servicio público que se paga con los impuestos de toda la sociedad para que a su vez reviertan en ella y en la mejora de su economía, aunque es extensible a las empresas privadas. Este es el ciclo de la economía real que en estos tiempos parece que muchos agentes económicos, sociales y políticos están olvidando, dando lugar a las distorsiones económicas del momento.

¿Por qué digo que es un castigo a la economía? Porque el coste de ese billete por cada niño puede hacer que esa familia deje de realizar ese viaje y con ello la empresa pierde los dos billetes que estaban consumiendo hasta ahora los padres , es decir por intentar llevarse 4 pierde 2, con las consecuencias que tiene que una empresa pierda clientes. Y esto sólo desde  el punto de vista de la empresa de metro como un ente aislado. Pero al mismo tiempo está castigando al emprendedor que tiene una tienda de helados o bebidas en las cercanías de la salida del metro donde a lo mejor hubieran consumido el coste del billete de cada niño que no habían tenido que pagar.

¿A dónde quiero llegar con todo esta historia y mi reflexión? Pues a demostraros que en una gestión que tome la decisión de mantener gratis el precio del billete para niños de hasta 14 años por ejemplo (edad a la que ya no necesitan que sus padres vayan con ellos), además de contribuir a ser una empresa socialmente responsable le genera mejor resultado económico.

Con este simple ejemplo se demuestra, que la gestión con responsabilidad social por parte de los emprendedores y de los profesionales que tienen responsabilidad en las decisiones de las empresas, no sólo es recomendable sino que también es rentable.

El emprendedor o responsable empresarial que quiera gestionar su proyecto con larse, la responsabilidad social empresarial, debe tener siempre en cuenta en todas y cada una de sus decisiones el impacto que cada decisión tiene en la sociedad que le rodea, así como en los grupos de interés con quienes se interrelaciona. El análisis de ese impacto social lleva a concluir que una decisión socialmente responsable es económicamente rentable, porque cualquier proyecto empresarial necesita del entorno social para que tenga éxito, y esto es lo que nunca puede olvidar un emprendedor o responsable empresarial en su gestión.