¿Qué pasa con los empresarios?

¿Cómo podemos o debemos entender los ciudadanos, que ante unas elecciones a presidente de una organización empresarial (CEIM Confederación Empresarial Independiente de Madrid), dónde hemos de suponer que están representados los intereses de las empresas asociadas en esta organización éstas se decanten por una persona que dice en voz alta (entrevista publicada en “El PAIS” (23/03/2014) lo siguiente? : “Intento hacer favores, porque si tú me pides uno y yo lo hago, estás en deuda ”.

Además de que esto no es precisamente ético, ¿es que las empresas necesitan de favores por parte de quien las representa? ¿Acaso son estas las empresas que favorecen el desarrollo? ¿Acaso el presidente se debe cobrar favores de las empresas a quien representa, acaso él también debe favorecer a quienes le hacen favores? ¿Es este el valor añadido de las empresas? Evidentemente no, las empresas tienen que conseguir una gestión que les lleve a la sostenibilidad para ser rentables por sí mismas para que así todas ellas compitan de forma honesta y sin trampas ni atajos y no todo lo contrario como se desprende de esta frase que bien podría interpretarse como toda una declaración de principios contrarios a la libre competencia. La labor del presidente de una organización empresarial independiente es buscar un marco definido para todos sus socios en el que estos se encuentren cómodos para realizar de forma sostenible la gestión de cada una de sus empresas, gestión que generará rentabilidad para ellas y bienestar en la sociedad y el entorno donde se desarrollan sus actividades.

Desde mi punto de vista una asociación independiente ( como CEIM así reconoce en su propia denominación) de empresas , a través de su presidente, lo que tiene que hacer es conseguir los objetivos o metas que se plantea en su creación y que figuran en sus estatutos y no creo que hacer favores forme parte de esa misión encomendada por sus asociados. Si así fuera hay unos cuantos ( el 35% que no le han votado ) que no han recibido esos favores y por tanto no está representando a todos.

La misión de un presidente es defender y apoyar a través de todos los medios a su alcance una estrategia común de defensa de los principios comunes de sostenibilidad para las empresas ( y si además es reivindicando los valores éticos mucho mejor), teniendo en cuenta a todos los grupos de interés que se interrelacionan con ellas ( Administración Pública, trabajadores/as, inversores, usuarios de sus servicios o productos, sociedad y entorno donde está ubicada la actividad empresarial, proveedores, competencia, etc.)   para que todas ellas tengan el mismo marco de actuación común con trasparencia para que no haya competencia desleal, y que se pueda pedir rendición de cuentas desde un punto de vista positivo y se puedan compartir experiencias para compartir valor y por tanto mejoría para quienes las quieran incorporar a su modo de trabajar. Y por qué no, señalando a las que lo incumplen y no corrigen, a sabiendas de su ventaja desleal. Es decir sin favores sino con reconocimiento de las cosas bien hechas y por tanto merecimiento, nada de favoritismos.

Espero, como ciudadana y como impulsora de gestión empresarial sostenible y con valores, que los empresarios reaccionen en algún momento y se despojen de lo que parece deben en favores y sean lo suficientemente honestos con ellos mismos, con sus propias empresas y con los ciudadanos que les sostienen para exigir a su presidente que en la gestión no vale todo. Es lo que defendía el candidato a presidente en estas elecciones (que no fue votado mayoritariamente) y espero que lo siga defendiendo a pesar de su derrota, ahora que sabemos el porqué de ella. Si los empresarios quieren ser un referente para la sociedad ( y yo pienso que es lo mejor que nos podría pasar a todos) deben rechazar favores y ganarse la confianza de quienes realmente hacen rentables sus empresas que no son otros que sus verdaderos grupos de interés. No son favores sino apoyo y buena formación en gestión sostenible para sus empresas lo que necesitan los empresarios. Una sociedad con gestores con responsabilidad social es una sociedad sana y con buen desarrollo económico y social.

La sociedad debe exigir que sus dirigentes sean dignos de los cargos que representan y cuenten con unos principios éticos ejemplares para que esa sociedad mantenga su desarrollo de forma sana y equilibrada, es decir sostenible. Y los empresarios son la parte más importante de una sociedad desarrollada.