En esta tarea de identificación de empresas que gestionan sus recursos con Responsabilidad Social no se trata de hacer una comprobación exhaustiva de una lista de actuaciones responsables o no, sino una comprobación del grado de trasparencia con el que la empresa informa a sus grupos de interés de las actuaciones que lleva a cabo en el ejercicio de su actividad y por tanto las actuaciones que lleva a cabo para el logro de sus objetivos y su misión en la sociedad.
Esta comprobación la deben realizar precisamente esos grupos de interés que se interrelacionan con ella para la consecución a su vez de sus propios objetivos, de forma que de una manera honesta y colaboradora todos han de supervisarse unos a otros para que no se den elementos ni actuaciones que les perjudiquen en sus respectivas misiones y que por tanto se cree un desarrollo económico, social y medioambiental sostenible para todos aquellos intervinientes en el modelo de obtención de logros y desarrollo sostenible.
Para que esto sea eficaz, eficiente y posible, todos los intervinientes deben trabajar bajo el mismo marco y poner en evidencia a quien trate de saltárselo y no actuar dentro de él. Este marco no es otro que el marco diseñado por Naciones Unidas en su Proclamación de los Derechos Humanos de 1945. No puede haber ningún interés, sea de la clase que sea, que esté por encima de este marco para ninguna empresa que quiera identificarse como empresa que gestiona con Responsabilidad Social.
Esto que planteo aquí podría interpretarse por algunos como una utopía imposible de conseguir, pero no es así porque las empresas no son entes independientes que funcionan de forma aislada sino que necesitan de la sociedad, de las personas para conseguir los objetivos de su misión, para lo que fue creada. Y precisamente esa misión para la que fue creada no puede desarrollarse de ninguna forma que ataque a la propia sociedad que la sustenta. Y si lo hace, entonces no puede bajo ningún concepto afirmar que gestiona con Responsabilidad Social y así lo deben poner en evidencia cualquier grupo de interés que detecte esa actuación fuera del marco establecido para conocimiento de toda la sociedad. Esa es la rendición de cuentas que debe hacer cualquier empresa más allá de las rendiciones de cuentas a través de controles de auditoría.
Por eso es importante que, una vez que se detecte una actuación que suponga salirse de este marco de actuación al que se ha comprometido la empresa que quiera gestionar sus recursos y conseguir sus objetivos con Responsabilidad Social, los grupos de interés que se interrelacionan con la empresa en cuestión tomen una actitud activa de Responsabilidad Social y trasmitan su decisión de abandonar las relaciones que les unen ya que si no, ellas mismas incurrirían a su vez en el incumplimiento de actuar dentro del marco fijado de gestión con Responsabilidad Social y así sucesivamente.
Desde mi punto de vista, el grupo de interés más eficaz para poner en evidencia actuaciones fuera del marco establecido son las personas con talento (que permiten que esa empresa tenga éxito) y con ética e inteligencia suficiente como para poder demostrar que precisamente el éxito de las empresas pasa por gestionar sus recursos con Responsabilidad Social y que si una determinada empresa no confía en ese tipo de gestión dentro del marco fijado, pasará a ofrecer su talento, ética e inteligencia a otra empresa que confíe en ese método.
Es por tanto muy importante concluir que si los máximos responsables en tomar las decisiones de actuación en las empresas tienen claro que la sostenibilidad de ellas ( y por tanto su éxito) pasa por gestionar con Responsabilidad Social, entonces tendremos mucho ganado en este proceso de detección porque no sólo no tendrán miedo a la trasparencia que mencionaba al principio de este artículo, sino que esa trasparencia se convertiría en su principal aliado de demostración de gestión de éxito con Responsabilidad Social, y por tanto en seña de identidad.
Si no hay trasparencia en la gestión de los recursos, no hay gestión con Responsabilidad Social.
